
algún que otro obsequio
en la madrugada.
Quizás por esas fechas
el pan se quitara
reuniendo reales, pesetas o gordas,
¡pero no fallaba!.
Hoy, en la lejanía,
la he sentido triste
en esta noche mágica.
Encadeno recuerdos
y en cada eslabón,
se quiebra mi alma.
Sueño que estoy cerca
dejando un regalo,
bajo su almohada.