
Gracias a mis musas
danzarinas y alegres,
gracias, porque adormecida,
a despertarme vienen.
Porque al cerrar mis ojos,
a rodearme lleguen;
yo me incorporo,
haciendo un ramillete.
Y me salen los versos
como ellas quieren,
entre tonos violetas,
amarillos o verdes.
Gracias al duendecillo
que hay en mis sienes
y a mi mano derecha,
que parar... no puede.
danzarinas y alegres,
gracias, porque adormecida,
a despertarme vienen.
Porque al cerrar mis ojos,
a rodearme lleguen;
yo me incorporo,
haciendo un ramillete.
Y me salen los versos
como ellas quieren,
entre tonos violetas,
amarillos o verdes.
Gracias al duendecillo
que hay en mis sienes
y a mi mano derecha,
que parar... no puede.
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