
clavada en la cima del monte.
Cuántas veces te miré perpleja,
suspendida en el aire, pareces de noche.
Cuántas veces tu silueta erguida,
iluminando tu luz en el horizonte.
Cuántas veces desde mi balcón
te buscó mi mirada perdida.
Cuántas veces en la madrugada,
te pedí mil deseos, si dormir no podía.
Con el tiempo he perdido tu norte,
pero jamás de mi mente, te haya perdida.
Y volví a mirarte como entonces,
al llegar el alba cada día.
Y sigues clavada en el monte,
en la oscuridad, en el aire pareces prendida.
Hoy volvieron a mí los recuerdos
y nostalgias que nunca se olvidan.
Quizás tenga que darte las gracias,
por la paz que he encontrado en mi vida.
28~11~2001