19.8.11

ENTRE SUS ARIDAS MANOS

Entre sus áridas manos
curtidas por el sol,
firme el arado,
surcando la tierra,
sembrando el grano.

Mansos bueyes
de lánguida mirada,
llevan al compás
sus cortos pasos.

Desde la besana...
allá en lo mas alto,
se divisa el Puerto
de inviernos callados.

Llegando la tarde
ya el sol rezagado,
le hielan los labios
el viento a su paso.

Regresa al cortijo
entre matorrales,
canto de pájaros,
y aguas transparentes
de arroyos bajando.

La larga jornada
le deja agotado,
casi anochecido
llegaba al establo.

Les canturreaba
bajito al ganado,
al tiempo que al pesebre,
el pienso iba dejando.

Revisando todo
con mucho cuidado,
dos vueltas de llave
tras el gran portazo.

Tomaba el capazo
y pedaleando,
en la vieja orbea,
se iba alejando.




Mayo 2002.

5 comentarios:

Paqui dijo...

Pero, pasó tanto tiempo
que no quedan huellas,
ni bueyes ni arado,
quizás, ni pajarillos,
ni ríos bajando.

En aquellas tierras
sembradas de naranjos
encinas y madroños
hoy tan sólo existe...
el caliente asfalto.

Panchu dijo...

QUE real y bonita y es verdad ya nada es igual allí solo hay casas,calles y coches,lo que si se resiste a desaparecer es la mínilla con el madroño al lado,lo se porque queda casi frente a casa de Fini,nos estamos cargando toda la naturaleza,besos

Soñadora dijo...

Paqui, gracias por tu visita, como siempre me regalaste unas sonrisas!
Besitos,

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Hola, Paqui:

Gratas reminiscencias de aquellas labores campesinas ya casi olvidadas.

Un placer volver a tu casa.

Abrazos.

HADALUNA dijo...

Sigue encantándome tomarme un café en tu casita mientras paseo mis sentidos por tus letras.
He estado desconectada del mundo bloguero un tiempo pero me propongo que solo haya sido un lapsus veraniego y asi poder seguir compartiendo mis palabras y recreándome con las tuyas.

Mil besos.