
esa mujer que nunca fue amada,
tomó su decisión desesperada,
a preguntas tan profundas contestó.
Entre aquella incertidumbre amaneció,
en sutil y amarga madrugada,
esa libertad tan ansiada,
tras años de violencia y alcohol.
Un café que en veneno se volvió,
una llave que abierta se dejaba
para ese ruin que nunca cambió:
gas que lentamente liberaba,
funesto desenlace, le alivió;
hoy una nueva vida empezaba.