Mi mente se embriaga en un mar de ideas, deambula sola sin dar una queja. Ojalá el remedio en mi mano estuviera, daría mi vida por verle contenta. Ese sufrimiento para mí quisiera, por ver la sonrisa en su cara de seda. Que sus ojos brillen en el firmamento, como las estrellas... ojalá, pudiera.